lunes, 9 de mayo de 2011

Sin Editar


Invento el camino hacia un lugar sin destino.
Las noches y los días me parecen distintos.
La cándida mirada, es tu espejo y fiel reflejo.

Me miro un poco desolado y algo raro, un viaje paradísiaco.
Algo asustado. La noche huele fría, abrumadora y terrorífica, 
aún no tengo miedo. Hay un sector algo oscuro, y húmedo a mi izquierda...
Me doy vuelta, y un escalofrío recorre mi cuerpo y la sangre
fluye más rápìdo por mis venas.


Toqué a esa puerta. Buscándo lo que quería, encontré lo que buscába, 
aquel recuerdo enmarcado con tinta de hace más de tres años. 
Un pequeño momento de quietúd y silencio, 
echo atrás el tiempo y no puedo recordar,
no puedo recordar quien fue que me besó. 
Su silueta la recuerdo, aquel aura, que de alguna manera u 
otra forma logró ponerme a sus pies. 
Ya se agota el candelabro, es totalmente
fastidioso el momento, ella me mira, pero no sé donde está... 
Me despído, sin saber si
la llegue a saludar...

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